¿Por qué es difícil aceptar un diagnóstico?

El cambio desde el punto de vista psicológico conlleva una serie de procesos y desafíos emocionales y cognitivos. Se trata de una experiencia compleja que implica adaptarse a nuevas circunstancias, abandonar patrones antiguos y enfrentarse a la incertidumbre.

Las personas tienden a ser resistentes al cambio porque el cerebro busca estabilidad y previsibilidad. Los hábitos y las rutinas proporcionan una sensación de seguridad y control. Cuando se rompe esta estabilidad, es común que surjan emociones como ansiedad, miedo y estrés, especialmente si se trata de un cambio no deseado.

Sin embargo, también puede despertar emociones positivas como la esperanza, el entusiasmo y la expectativa, cuando el cambio se percibe como una oportunidad para mejorar o crecer.

¿Qué pasaría si te dieran a elegir qué emociones quieres despertar cuando estás viviendo un cambio? Permítete un tiempo para reflexionar sobre ello.

La clave para sobrellevarlo radica en la flexibilidad, la resiliencia y el manejo adecuado de las emociones. La terapia puede ser un gran aliado para adquirir esas herramientas y sentirte acompañado en el proceso.

Ahora bien ¿y si te dijesen en el colegio o en Servicio de Salud Mental que tu hijo/a tiene un diagnostico mental o del desarrollo? Esta cuestión está directamente relaciona con un proceso de cambio.

Una gran parte de las familias que acuden a Serendipia es para ayudar a sus hijos con diagnósticos como Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno Especifico del Lenguaje (TEL) u otros trastornos cognitivos, de la conducta, personalidad, motores, etc. Y sí, posiblemente para la mayoría de ellos aceptar ese diagnóstico fue un proceso impactante y doloroso.

La palabra TRASTORNO asusta. Y su desconocimiento más aún. Por ello, te voy a explicar muy brevemente cuál es su significado en el contexto de la salud mental:

Un trastorno psicológico se refiere a un patrón de pensamientos, emociones o comportamientos que causan malestar significativo o dificultades en el funcionamiento diario. Algunas características generales de un trastorno:

  1. Desviación del funcionamiento normal: implica que algo no está funcionando como debería, ya sea a nivel físico, cognitivo o emocional.
  2. Malestar significativo: la persona experimenta angustia, incomodidad o sufrimiento debido a los síntomas del trastorno.
  3. Dificultad en el funcionamiento: la alteración afecta la capacidad de la persona para llevar a cabo actividades diarias, relaciones interpersonales o responsabilidades laborales y académicas.
  4. Duración y persistencia: Para ser considerado un trastorno, los síntomas suelen ser duraderos y no algo pasajero o temporal.

Lo cierto es que tanto los diagnósticos que he nombrado anteriormente como otros, comparten una serie de criterios fijos establecidos por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que identifican de forma específica los déficit o alteraciones del funcionamiento físico y psicológico y que, a nosotros como profesionales, nos ayuda a poder encauzar la terapia y proporcionaros un mayor asesoramiento e información para el cuidado y crianza de vuestros hijos.

Si has entrado a leer este post, imagino que es porque buscar la respuesta a «Por qué es difícil aceptar un diagnóstico? Por ello, me gustaría dedicar un especial apartado para exponeros las razones más comunes por las que el proceso de ACEPTACIÓN del diagnóstico de vuestro hijo/a puede resultar complicado:

1. Estigma social y cultural. Un diagnóstico psicológico puede ser percibido como una etiqueta negativa, lo que genera miedo a ser juzgados por otros, tanto dentro como fuera de la familia. Además, surge la incertidumbre por cómo el diagnóstico afectará la vida social de su hijo, sus oportunidades futuras. Este estigma puede llevar a la negación o rechazo inicial del diagnóstico.

2. Negación y protección emocional. Este proceso de aceptación puede estar ligado al duelo por la idea de un «futuro perfecto» que tenían para él. La negación es una respuesta emocional común, ya que funciona como un mecanismo de defensa para protegerse del dolor emocional. Aceptar el diagnóstico puede ser abrumador, y algunos padres prefieren ignorar o minimizar el problema en un intento de protegerse y proteger a su hijo.

NOTA: podéis saber más acerca del duelo en el post anterior llamado “hablemos de duelo” https://serendipia-online.es/hablemos-de-duelo/

3. Culpabilidad y autocrítica. Muchos padres experimentan sentimientos de culpa o creen que de alguna manera son responsables del diagnóstico de su hijo. Pueden cuestionar si cometieron errores en la crianza o si podrían haber prevenido la situación. Estos pensamientos autocríticos pueden hacer que se resistan a aceptar el diagnóstico, ya que admitirlo podría intensificar sus sentimientos de fracaso o responsabilidad.

4. Miedo a lo desconocido. Un diagnóstico psicológico puede plantear muchas incógnitas sobre el futuro del niño, su desarrollo y su bienestar. La falta de información o el desconocimiento sobre el diagnóstico específico puede aumentar la ansiedad y dificultar la aceptación.

5. Cambio en la dinámica familiar. A veces, el diagnóstico puede generar tensiones entre los padres o con otros familiares, lo que complica la aceptación. La atención centrada en el hijo con el diagnóstico también puede afectar la relación con otros hijos o entre los miembros de la familia. Además, a menudo requiere realizar cambios significativos en la vida familiar, como buscar terapias, modificar rutinas o establecer nuevas formas de comunicación.

6. Falsas expectativas o idealización del hijo/a. La idealización del hijo como «perfecto» o «sin problemas» puede chocar con la realidad de una condición psicológica.

7. Esperanza de “curación” rápida. La idea de que el tratamiento puede ser largo y que el progreso podría ser lento puede desanimar a los padres, llevándolos a negar o rechazar el diagnóstico inicialmente.

Quiero finalizar mandándote un mensaje muy importante. El proceso de aceptación a menudo implica un duelo, pero también puede ser una oportunidad para aprender, buscar apoyo y encontrar formas efectivas de ayudar a tu hijo/a a tener una vida plena y satisfactoria. La educación, la comunicación abierta y el apoyo profesional pueden ser claves para ayudarte a superar estas barreras emocionales.

Lorena Martínez López.

Psicóloga.

SERENDIPIA. Centro de Terapias y Formación.

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