En el post de hoy, hablamos sobre uno de los trastornos de la comunicación, que mayor incertidumbre está causando hoy en día entre la población.
La tartamudez o disfemia, es un trastorno que afecta a la fluidez del habla, provocando rupturas involuntarias durante esta, sin ser planificadas por el hablante. Es decir, la persona sabe perfectamente lo que quiere decir, pero se van produciendo esas interrupciones en el flujo del habla, que afectan en mayor o menor medida al mensaje que se quiere transmitir, y, por tanto, a la expresión oral del lenguaje, por lo que muchos investigadores defienden que debería considerarse un trastorno del lenguaje.
¿CAUSA?
A pesar de ser un trastorno estudiado a lo largo de muchos años, hoy en día no se conoce la causa exacta de su aparición. Es más, no podemos hablar sobre factores aislados, sino un conjunto de todos ellos de forman un origen multifactorial, dentro del cual podemos especificar:
- Factores emocionales.
- Factores biológicos (se considera que hay una alta predisposición genética).
- Factores ambientales.
¿A QUIÉN AFECTA?
La disfemia afecta a personas de todas las edades. Se considera que todos los niños, durante el proceso de adquisición del lenguaje, pasan por un período de disfluencias típicas (interrupciones), que normalmente dura entre ocho y diez semanas, entre los 2 y 4 años. Después de este período, comienzan a hablar de manera fluida sin necesidad de terapia. Sin embargo, hay otros niños que continúan por más de 6 meses esas disfluencias y pasan a convertirse en un trastorno permanente.
Por otro lado, se conoce también que la tartamudez se manifiesta más en los niños que en las niñas.
¿CÓMO SE MANIFIESTA?
Los principales COMPORTAMIENTOS PRIMARIOS, son las rupturas durante el habla que pueden considerarse de tres tipos:
- Bloqueos. Se pretende decir el sonido, generalmente al inicio de la palabra, pero hay un claro bloqueo durante un tiempo y un notable esfuerzo. La boca está preparada para decir el sonido, pero este no llega a emitirse.
- Repeticiones de palabras monosílabas, sílabas o sonidos, especialmente al inicio de la palabra.
- Prolongaciones de sonidos al inicio o entre medias de las palabras, como estirándolos.
- Pausas en mitad de la palabra o entre ellas.
- Interjecciones como “eh”, “hum” … en el interior del discurso, que no aportan ningún significado al mensaje.
Por otro lado, no podemos ignorar aquellos COMPORTAMIENTOS SECUNDARIOS que, generalmente, acompañan a los anteriores:
- Tensión muscular en cara y cuello.
- Parpadeo con esfuerzo.
- Movimientos de cabeza, boca, manos, piernas…
- Conductas de escape: en el momento de la disfluencia, buscan algún movimiento repentino para escapar de ella.
- Conductas de evitación: sustituyen las palabras “obstáculo” por otras, introducen muletillas, evitan ciertas situaciones, etc.
Todas estas manifestaciones, se producirán en mayor o menor medida, según múltiples variables que se presenten en el día a día, tales como el estado emocional, situaciones nuevas, cambios de etapas, etc.
¿CUÁNDO INTERVENIR?
En primer lugar, es imprescindible valorar si estamos ante unas Disfluencias típicas y evolutivas o una Tartamudez.
Como siempre, una valoración temprana, ayudará a descartar o detectar la dificultad ante la que nos encontramos y, por tanto, abarcar una intervención integral que ofrezca al niño/a y a su entorno una serie de técnicas que le ayuden a conseguir un control del habla y con ello, su fluidez.
A continuación, se detallan algunas diferencias estudiadas entre esas difluencias típicas y atípicas, las cuales se siguen debatiendo hoy en día.
| DISFLUENCIAS TÍPICAS/ EVOLUTIVAS | TARTAMUDEZ |
| Aparece entre los 2 y 5 años. | Aparece entre los 2-5 años / 6-7 años |
| Pueden durar semanas o meses y suelen desaparecer espontáneamente. | Duran por más de 6 meses y es intermitente. |
| Repiten solo una vez frases, palabras o sílabas. | Se realizan dos o más repeticiones de sonidos, sílabas o palabras monosílabas, también, prolongaciones de sonidos durante 1 segundo o más y bloqueos. |
| No hay tensión muscular al hablar ni movimientos asociados. | Sí hay un claro esfuerzo al hablar y movimientos asociados (parpadeo, movimientos de cabeza…) |
| No hay conductas de escape ni evitación. | Sí se manifiestan conductas de escape y evitación. |
Como hemos remarcado, es cierto que las disfluencias pueden desaparecer de forma espontánea en estas edades, pero no podemos descuidar que hay casos en los que no siempre es así, por lo que es recomendable no esperar y consultar nuestras dudas con el profesional especializado lo más tempranamente posible. Una intervención logopédica temprana y bien programada (acompañada de otras terapias en ocasiones necesarias), ayudará a adquirir un patrón de habla fluido y, por tanto, mejorar la calidad de comunicación de la persona.
Irene López Lozano
Logopeda
SERENDIPIA. Centro de Terapias y Formación.