En el post de hoy, abordamos uno de los trastornos más habituales ante el cual intervenimos con un programa individualizado adaptado a las necesidades que el niño/a presenta en las sesiones de Pedagogía. Y es que, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) genera una gran preocupación entre las familias, ya que, generalmente estas se encuentran en un mar de dudas y miedos entorno a los problemas actuales y futuros que este tipo de trastorno les puede generar a sus hijos/as.
Nuestra misión como profesionales es derribar esas barreras, ofreciendo explicaciones claras y accesibles que faciliten el entendimiento y fomenten la confianza. Este post pretende ser un pequeño paso en esa dirección, espero que os resulte de gran utilidad.
A través de mi experiencia, puedo afirmar que en los momentos de coordinación con las familias es muy común escuchar comentarios similares a: “¿Debería identificarse a un niño/a con dificultades de aprendizaje como alguien con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?”, “¿Si mi hijo está diagnosticado como TDAH, esto quiere decir que sí o sí también puede presentar dificultades en el aprendizaje?”, “¿Existen estrategias específicas que puedan ayudar a mi hijo con TDAH a superar sus dificultades en el aprendizaje?”, “¿El TDAH puede dificultar la adquisición de habilidades específicas como la lectura, la escritura o las matemáticas?”, “¿Cómo puede el TDAH impactar en el rendimiento académico de mi hijo/a y su progreso en el colegio?” entre otras muchas cuestiones. Dada la amplia gama de interrogantes que surgen sobre este tema, creo que es esencial ahondar en él.
Antes de comenzar, me gustaría abordar algunas cuestiones clave sobre este tipo de trastorno que os muestro a continuación:
¿Qué es exactamente el “TDAH”?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es un trastorno neurobiológico que se inicia en la infancia. Y, aunque se manifiesta de manera diferente en cada persona, los síntomas principales implican déficit de atención, hiperactividad e impulsividad. Además, es crucial resaltar que estos signos tienden a presentarse en distintos grados, es decir, algunos niños/as pueden presentar mayor dificultad en problemas de inatención, mientras que, otros pueden mostrar más hiperactividad o impulsividad.
¿Qué tipos de “TDAH” se reconocen?
| Tipos de TDAH | |
| TDAH con predominio de Hiperactividad-Impulsividad. | El niño/a se encuentra en constante movimiento, además presenta un déficit significativo en el control de los impulsos. Por otro lado, en este caso el niño/a no tiene graves problemas de atención. |
| TDAH con predominio de Falta de Atención o Inatento. | El niño/a se muestra en constante distracción, por lo que la falta de atención es significativa. Por otra parte, el niño/a no presenta graves problemas de hiperactividad. |
| TDAH Combinado con predominio en Hiperactividad, Impulsividad y Falta de Atención. | Es la forma más común del TDAH, en este caso el niño/a, tiene dificultades relacionadas con la falta de atención, así como también en la regulación de su comportamiento (hiperactividad e impulsividad). |
¿Cuáles son aquellas falsas creencias que suelen asociarse erróneamente con el término “TDAH” y cuáles son las realidades y aspectos fundamentales de este trastorno?
| Falsas creencias sobre el TDAH: | |
| Mito 1. Es un trastorno fácil de diagnosticar. | Realidad. El diagnóstico es complejo debido a que se puede ver influenciado por otros tipos de dificultades o trastornos. |
| Mito 2. Si un niño/a se mueve mucho es porque tiene TDAH. | Realidad. No todos los niños que son movidos tienen TDAH. El exceso de energía no es un problema si se tiene un control adecuado. |
| Mito 3. La hiperactividad y el CI tienen relación. | Realidad. El coeficiente intelectual y la hiperactividad son independientes. Hay casos en los que las personas presentan un nivel de CI muy alto y tienen TDAH y otros en los que, tienen un nivel más bajo de CI y también pueden tenerlo. |
| Mito 4. La hiperactividad no tiene cura. | Realidad. El TDAH es un trastorno inherente a la persona, esto quiere decir que estará siempre presente. Lo que, si puede suceder, es que el nivel de hiperactividad puede reducirse gracias al autocontrol. |
| Mito 5. Se debe contener el movimiento en las personas con TDAH. | Realidad. Al contrario, las personas con TDAH necesitan “descargar” toda su energía, por el contrario, si no lo hacen aumentará la hiperactividad, así como también la tensión muscular. |
| Mito 6. La hiperactividad desaparece con el tiempo. | Realidad. Cuando el niño/a se hace mayor, el autocontrol es mayor y, por tanto, la hiperactividad puede reducir. Sin embargo, siempre tienen una agitación interna que no les permite relajarse de manera adecuada. |
Por otro lado, antes de profundizar en la relación que puede tener o no este tipo de trastorno con las dificultades de aprendizaje considero que es importante aclarar que ambos son conceptos distintos. Cuando hablamos de Dificultad de Aprendizaje (DEA) nos referimos a la disminución del ritmo o calidad del aprendizaje en áreas específicas. Además, pueden afectar a la capacidad que tiene el niño/a para adquirir, retener o procesar información. Y, por el contrario, el TDAH tal y como ya se ha mencionado anteriormente se caracteriza por dificultades en la atención, la hiperactividad y la impulsividad, cuya afección puede trasladarse al funcionamiento de múltiples áreas de la vida de una persona, incluyendo el ámbito educativo.
¿El TDAH siempre va asociado a dificultades en el aprendizaje?
Una vez hemos podido conocer los entresijos del trastorno, me gustaría poder dar respuesta a la gran pregunta. Y es que no necesariamente existe una vinculación directa entre el Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y las Dificultades de Aprendizaje. Si bien es cierto, que hay niños/as que pueden experimentar dificultades de aprendizaje en el ámbito educativo, y tienen un bajo desempeño escolar, ya sea por inatención, impulsividad o hiperactividad o combinado no todos presentan problemas en el aprendizaje. Es decir, un niño/a con (TDAH) puede presentar dificultades de aprendizaje u otros tipos de trastornos asociados. De igual forma, que un niño con bajo rendimiento académico puede tener (TDAH) sin tener ningún otro tipo de trastorno de aprendizaje asociado. Algunas personas con (TDAH) pueden tener un rendimiento académico normal o incluso sobresaliente, especialmente si reciben el apoyo adecuado, con intervenciones educativas específicas concretadas y dirigidas por un/a profesional especializado/a en este campo, como es la figura del Pedagogo/a. La clave es abordar las necesidades individuales de cada niño/a con (TDAH) y proporcionarle los recursos necesarios para tener éxito tanto en lo que se refiere al entorno educativo, como a su vida diaria.
Me gustaría concluir comentando que, en los casos en los que estas condiciones si coexisten, a menudo, algunos de los signos que podréis percibir en vuestros peques es que muestren dificultad en la lectura, escritura o en el área matemática. Además de, captar que pueden mostrarse más impulsivos, tienen dificultad a la hora de trabajar de manera independiente y cometen más errores en aquellas actividades que precisan de rapidez y agilidad, además de, que su rendimiento académico tienda a ser bajo.
Laura López Rodríguez.
Pedagoga.
SERENDIPIA. Centro de Terapias y Formación.